Bilbao (Jeana K.)

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Bilbao, un puerto situado en un estuario próximo al mar en la costa norteña y central de España, ha crecido su reputación de ser una ciudad anfitriona, llena de edificios modernos y artísticos, museos e historia, y comida y vino de la calidad mayor. Muchos viajeros hablan de la bienvenida de esta ciudad, y si quieres ir conmigo por un paseo por sus calles, descubriremos comida, arte, y vino.

Vamos al Guggenheim desde Wiché Café con nuestros bocaditos para desayunar por camino en la mano, y arribamos después de seis calles y veinte minutos, con las manos listas para tomar fotografías del exterior del museo, que parece como un barco loco, con sus paneles curvados de vidrio y hierro se inclinados un poco por la entrada de sus visitantes. Después una mañana en que exploramos las obras artísticas españoles, vascas, y mundiales, regresamos en la dirección de que venimos para ir a Sumo, una destinación popular que usa el sushi para poner en la vidriera la frescura de los mariscos de Bilbao.

Calmamos nuestros estómagos llenos con un paseo de compras en La Alhóndiga, un edificio desnudo afuera pero espectacular en el interior, con cincuenta pilares, cado uno hecho por artista y estilo radicalmente diferente. Con nuestras bolsas de regalitos por brazo, nos sostenemos por la segunda parte de la excursión con pintxos de El Huevo Frito: de jamón, de queso, frito o no, con huevos o no, y los todos sobre el pan, lo que hace un pintxo un pintxo en la región vasca.

Por la parte final del paseo de nuestro día, volvemos muy cerca a la Guggenheim pero un poco al oeste, al parque en que están los palacios de Bilbao. La torre Iberdrola es una de las nuevas construcciones en esta parte norteña de la ciudad, y su altura de 541’/165m refleja la belleza del agua por su pie y la gentrificación de su barrio en sus paredes de espejado vidrio. ¡Qué buena oportunidad por más fotos!

Pasando la torre, vayamos por el puente Duestuko Zubia por la Deusto biblioteca, también un edificio nuevo. La biblioteca contiene 300,000 libros, una colección de impresas de cerner de seda, y frases despliegan en su interior de 173 lenguas de todas partes del mundo. Yo podré tener una vida para descubrir todo lo que hay, pero, la tarde se va, y es solo un pequeño paseo a la cena en Zortziko. Un restaurante muy hogareño en su uso de espacio para dar la intimidad a la experiencia de comedor, Zortziko es el hijo de chef Daniel García, que tiene su ubicación en la guía de Michelin. Por los 80-100 euros los dos de nosotros podemos comer muy bien.

Mañana podremos explorar cuatro de las puentes nuevas y artísticas de Bilbao, más de esos pintxos excelentes, y el Palacio de deportes, la gran arena con un techo de verde brillante, que puede incluir 8,500 personas. Pero, esta noche, cruzamos la calle para escuchar la música de la noche en Kafe Antzokia, y entonces, se tumbaremos en cama. Ha sido un día largo, lleno de disfrutar esta ciudad que ha inventado sí mismo de una ciudad de la fabricación de cosas marineros e industriales en una ciudad que quiere compartir su historia y prospera bien en una dirección nueva.